martes, 11 de octubre de 2011

Mis últimas 24 horas en España

He escrito mucho sobre lo que llevo de estancia aquí -supero la media de entradas en blogs Erasmus y de estancias en el extranjero- y un poco de la preparación del viaje, pero me quedaba un pequeño hueco muy emotivo... mis últimas horas en España antes del viaje. Pues bien, un mes después va llegando el momento de relatar como viví las últimas 24 horas, el último día, en mi querida tierra española. Seguramente, no sea nada parecido a lo que cualquiera se pueda imaginar.

Teniendo en cuenta que mi avión salía de madrugada, comenzaré por la noche inmediatamente anterior. Estaba en el piso de mis compañeros Dima y José, en Huelva. Tras ver el partido del FC Barcelona contra el AC Milán -dichoso Thiago...- con unas cervezas, me dispuse a empezar a estudiar Derecho Administrativo II. Así es, he dicho "empezar". La verdad es que aunque Derecho Financiero I la había tocado un poco a lo largo del verano... Derecho Administrativo me la estudié esa misma noche. Con los apuntes, el manual y los recursos digitales en la mesa, me puse manos a la obra para aprenderme una asignatura de 8 créditos ECTS en tiempo récord. Teniendo en cuenta que me jugaba la beca -y con ello la carrera- en ese examen, creo que ya puedo catalogarlo como la mayor locura de mi vida. A la una y media, algo cansado, me fui a dormir. Obviamente, tuve que dormir con las lentillas y no me llevé pijama ni ropa de cama. Total, para un par de horas... 

Me levanté a las 6:00 de la mañana dispuesto a estudiar como un cosaco y a meterme en la cabeza todo lo que pudiera antes del examen, a las 10:00. Comí como un cerdo en el desyauno, pues me había comprado unas tartaletas de manzana y una tableta de chocolate (azúcar y serotonina, para mantener el ánimo) y refresco de cola (cafeína, para mantenerme despierto). De hecho, estuve comiendo hasta las 09:15, hora en que salí del piso. Minutos antes me había despedido de José, pues a Dima lo vería más tarde. Una vez fuera, con mi maletín cargado creo que con al menos 5kg, cogí un autobús urbano hasta la universidad y todavía llegué cinco minutos antes que la profesora al aula de exámenes. Una curiosidad es que, en la parte práctica del examen, el profesor me dejó completamente solo en el aula durante no menos de diez minutos. Me dio tiempo a terminar el examen, repasarlo y quedarme de pie junto a la mesa, apoyado en ella, hasta que volvió. El ejercicio me había salido a pedir de boca, así que ni se me pasó por lla cabeza intentar buscar en la teoría. Además, la teoría en Derecho es resumir de mala manera la legislación salvo en honrados casos, así que, como en las partes prácticas se permite usar la laegislación, carecía de todo sentido la picardía de rebuscar en el manual.

Cuando hube entregado el examen, el profesor me pregutó mi nombre y tras ojear la teoría, ya corregida, me dijo "tienes que haber hecho muy mal la parte práctica para suspender". Eso me tranquilizó y salí bastante contento, más preocupado por Financiero que por Administrativo. Me encontré en seguida con Elena, a la que felicité porque era su cumpleaños, y nos encaminamos a la cafetería a tomar unas cervezas en grupo. En la foto de la izquierda se ve a Dani Vázquez muy apañao poniéndonos delante unas aceitunas. Cayeron no pocas cervezas y me pedí una tapita de salpicón, la última en meses... -joder, cómo las hecho de menos, leches-. 

Apuré el tiempo muchísimo, más de lo debido, y a la hora de irme, tras los abrazos y arracar la promesa de que me visitarán, Dima tuvo que hacer slalon en el tráfico para dejarme a tiempo en la estación de autobuses. Llegué tan justo que fui directamente al autobús a comprar el billete y llegué justo a tiempo, sin poder ir al aseo... y lo necesitaba tanto... De hecho, llegué a Lepe con un dolor de riñones tremendo por estar una hora entera sin poder ir al aseo. Pasaron un par de horas hasta que se me fue del todo el dolor. Ya en mi pueblo hasta la hora de irme, fui a casa de Virgi -mi novia- a almorzar, pues Loli -mi suegra- me había invitado a ello. Tras comer, estuve con mi novia unas horas hasta que fuimos a mi casa, donde aún tenía que ultimar las maletas y todo lo que ellas iban a contener, pesándolas al gramo.

Esperamos a mis padres y nos fuimos a cenar a la Pizzería Daniel, donde me entretuve un rato hablando con Dani Zamorano, cómo no de política. Cené una buena pizza -también las echo de menos- y tras ello, una vez en mi casa sobre las doce y media de la noche, mi padre nos acercó a Virgi y a mí a su casa, donde me despediría de ella y su familia. Fue una despedida triste, pero sin lágrimas. Emotiva, pero sin grandes escenas de película. Lo prefiero así. Bueno, mis suegros se empeñaron en regalarme un poco de jamón que aún guardo. Lo aprecio tanto que lo voy guardando para mejor ocasión, pero pronto va a caer seguro.

De vuelta a mi casa, me quedaba con mi ciudad de noche... tan tranquila... todo estaba como siempre en cualquier día y a la vez era tan especial para mí... En casa, con las maletas completas, cogí la ropa que iba a llevarme en el viaje y la metí en una bolsa. Hasta Sevilla, iría más cómodo en camiseta de manga corta. De camino al aeropuerto, con tiempo, todo estaba tranquilo; España dormía. Llegamos al aeropuerto a las 4:00 y las puertas parecían cerradas, sólo por una de ellas se podía acceder al desierto salón que daba paso a las puertas de embarque. Una hora después había algo más de actividad y, sobre las cinco y media, pasé seguridad, viendo a mi familia por última vez para los próximos meses. Fue uno de los momentos más duros, porque cada vez iba despidiéndome de personas más cercanas y, ahora, también dejaba Andalucía, España. 

Finalmente, al avión y, una vez dentro, leí una carta que mi novia me había escrito. Ése sí fue el momento más duro, cuando ya sí que no podía echarme atrás a miles de metros de altura. Tuve que leerla en varias veces y la volví a guardar. No sé a qué hora pasé la frontera y dejé España atrás, estaba además durmiendo. Logré conciliar el sueño hasta un poco antes de llegar al destino, lo cual agradezcí por el cansancio que tenía. Llevaba tanta actividad y tantas pocas horas de sueño que en cuanto me relajé caí rendido. De hecho, ya en la residencia me eché una siesta de tres horas...

lunes, 10 de octubre de 2011

Fa un tempo da cani

Si digo que hace un tiempo de perros, aunque sea en italiano, creo que lo digo con razón adjuntando el tiempo de hoy y lo que me espera en los próximos...

Y es que, a las 23:00 horas de ayer domingo, se registraron unos apacibles 22ºC mientras que aquí no hemos llegado a los 15ºC en todo el día. Además, mientras que allí no se ve una nube, aquí no se ve el sol.

Para mejorar las cosas... incluso la humedad, que ha llegado al 100% aquí, se mantiene a niveles insalubres frente al saludable 35% del que goza Lepe. Se recomienda una humedad relativa entre el 25% y el 75% para la comodidad ambiental... y una leche, aquí no bajamos del 80% casi ni en días buenos. A decir verdad, me sorprendió el día que llegamos al 50%, todo un récord y, para ser sincero, asfixiante. Finalmente, incluso el viento es mejor allí, un levante cálido proveniente del mediterráneo frente al gélido viento continental que llega desde Valonia (Bélgica) y sus llanuras. 

Habrá que acostumbrarse... no queda otra que el sacrificio con tal de aprender inglés y algo de Derecho. Siempre me quejé del asfixiante verano onubense... pero esto es lo mismo a la inversa. ¡Quiero irme a las Islas Canarias!

Sopita de gato para cenar


Como ya había dicho anteriormente... suelo cenar sopa. Al principio, era poco más que agua con cuatro mijillas que traía el sobre junto a las especias que coloreaban el conjunto. Ahora, gracias a la investigación en el supermercado tras la cual descubrí unos fideos finos, mis cenas se parecen algo más a sopas de verdad.

De hecho, dispongo de una pequeña colección de sobres preparados para hacer sopa, que suplen bastante bien las pastillitas concentradas de jamón que usaba en Huelva. No se molesten en preguntar, porque ni yo mismo sé de qué es cada una hasta que la pruebo. Eso sí, gracias al traductor de San Gogole acabo de averiguar qué voy a meterme en el cuerpo por las noches. De hecho, una vez fuera la incertidumbre tengo que ordenarlas por ingredientes. Por orden desde la izquierda y en la foto, son de ternera, espárragos, pollo chino, champiñón y jamón, cebolla francesa y pollo. Me faltan por probar las de espárragos y la de pollo chino... aunque de momento la de ternera es mi favorita. En el supermercado creo que sólo he dejado la de tomate.

Aquí os dejo una prueba de cómo quedó la sopa de champiñones y jamón de ayer, si bien he de decir que es la que menos me gusta hasta ahora. No termina de hacerse y a veces le quedan como grumos del preparado que no me gustan. O eso, o son pequeños pedazos como de tocino... no sabría decir pero no me gustan y punto.

 Con la de cebolla francesa tuve la curiosidad de buscar lo que significaba y al verlo pensé: "Leches, pues ahora que lo dices... ¡sabe a cebolla!" Estas cosas sólo pasan en Holanda...

domingo, 9 de octubre de 2011

En mi tablón tengo fotos de...

Antes de nada, he de decir que nada de esto ha sido pensado premeditadamente ni estaba previsto. La cuestión es que, sin quererlo, he traído un polizón todo el iaje y lo he descubierto cuando llevo aquí casi un mes de estancia. 

Todo empezó ayer por la tarde, cuando ante el día lluvioso que acechaba ayer, me dispuse a coger el chubasquero de mi chaquetón para ponérmelo sobre la sudadera. Tenía que ir a comprar una bici y, por si las moscas llovía -cosa que sucedió-, quise prevenir antes que tener que curar. La cuestión es que noté algo dentro del forro... busqué la manera de llegar a él por los múltiples bolsillos que tiene y al final encontré uno que me servía para ello. Lo que parecían ser unos papeles estaban dentro de un sobre como de papel regalo, muy bonito a la vista. Pensé que mi novia me habría dejado quizás unas fotos ahí y, entre rebuscada ella y despitado yo, no las había encontrado hasta ese momento. No obstante... la sorpresa fue mayúscula cuando, al sacar las fotos del bonito sobre, lo primero que veo son las cuatro letras que forman la palabra "Graz". Para los que no lo saben, Graz es una ciudad de Austria en la que participé en un intercambio hace ya año y medio. 

A falta de fotos españolas... las fotos de Graz adornan mi tablón. Y es que, la verdad, más de una habitación da gusto por su decoración y la mía tiene la bandera española a secas. He aquí la prueba del delito:

 

PD: Del despiste que supone que estas lindas instantáneas hayan estado en el forro de mi abrigo polar por año y medio prefiero ni hablar.

¡Mamá, me alimento bien!

Es archiconocida la manía de las madres por tres asuntos capitales en la vida de cualquier estudiante universitario. A saber, si estudia, si come bien y si se abriga convenientemente. Normalmente, hablo por experiencia, la respuesta a tales preguntas suele ser sí siempre, aunque haya que decorar un poco la realidad a veces para no preocuparlas. Entrando en materia de actualidad, respecto a la primera cuestión no hay mucho que decir: no, y no es nada nuevo. Eso sí, voy actualizando el blog, estoy aprendiendo más italiano e inglés... intento mantenerme activo incluso cuando el tiempo prohíbe salir a la calle. 

En la comida estoy algo mejor... y por ello he escrito ésta entrada. El plato de arriba es tan sencillo como apetecible. Cebollita frita con aceite de oliva sobre pan, aprendido de mi amigo Dima y del cual me acordé mucho cenando aquel día, y es que se me venía a la cabeza las veces que, a falta de ganas de hacer la comida nos metimos sendos bocatas de deliciosa cebolla frita. 

A la izquierda, un plato de pasta a la mediterránea, que es el nombre en que me he dado a denominar este platito que he aprendido de manera autodidacta en una de las cenas que los estudiantes internacionales montamos cada viernes noche. Se trata de un plato sencillo, barato e incluso limpio para la cocina. Como ingredientes: pasta, aceitunas, atún, orégano y sal. No tiene más truco que cocer la pasta y añadir el resto de ingredientes, mezclar y a comer. El resultado, desde luego, es bastante bueno en comparación con lo que cuesta la preparación, algo difícil de encontrar en gastronomía y más aún en la pasta, cuyo acompañamiento suele ser costoso de elaborar.
 
Y, hablando de elaboración laboriosa, llegamos a mis sempiternos spaguetti carbonara. Como siempre, a mi propia manera más que a la italiana propiamente dicha... y que a ellos les queda con mucha menos salsa y con la pasta al dente, mientras que la mía queda más blandita. 

Por supuesto, no sólo me alimento con estos tres platos. Macarrones a la bolognesa o farfalle con queso son otras de mis opciones, aunque para la cena suelo gustar de una sopita con fideo fino. Para los desayunos y las meriendas, café, cereales y pan tostado -que no tostadas- con mermelada son mis opciones. 

Tras explicar en abundancia el tema culinario, queda sólamente el ambiental. Oséase, si me abrigo bien o no. No diré que salga a la calle muy veraniego... pero da exactamente lo mismo. Con un 95% de humedad relativa en el aire como si me quiero poner diez capaz de abrigo, que el precioso vapor de agua penetra hasta mis huesos. De hecho, es como el invierno lepero pero peor. Claro... el invierno lepero más duro... cuando baja de los 10ºC con una humedad alta. Eso allí sucede a veces en el invierno más cerrado, mientras que aquí estamos a inicios de octubre y en ellas andamos. Al menos, espero que la humedad relativa descienda cuando empiece a nevar.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...