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jueves, 26 de enero de 2012

La recompensa de la honradez

Mis padres me enseñaron a ser honrado, y es además algo que siempre me pide mi abuela que sea en la vida. Esta noche he tenido una grata recompensa a actuar honradamente.

Los vasos para beber cerveza en Alemania, Austria y Holanda son a veces diferentes, pues hay una clase de medio litro con muchas curvas, ancho arriba y fino abajo, típico para beber cerveza. Es justo el que aparece en la foto. Resulta que estoy enamorado de esos vasos, imposibles de encontrar en España y que ya había visto antes en Austria. Beber cerveza de medio litro en esos vasos, concretamente la cerveza Erdinger, es ya uno de los recuerdos que me llevaré de mi Erasmus, y además estos concretamente son del 125 aniversario de la marca en cuestión. Pues bien, decidido a tener uno tenía dos caminos posibles, hurtarlo o arreglármelas de otra manera. Escogí el segundo camino y en un momento que comentaba el resultado del partido Barcelona-Real Madrid con Alain, dueño del Highlander -el pub Erasmus por excelencia aquí- le comenté que pronto volvía a mi país y que me gustaban mucho los vasos de Erdinger, dado lo cual estaba interesado en comprarle uno si era posible. Su respuesta fue inmediata: "no te preocupes, te lo regalo, además el del aniversario". Fue a la barra y lo trajo, inmaculado y, según lo prometido, del aniversario. Me comentó que si el portero me decía algo le dijera que me lo había dado él, pero no contento se acercó a la puerta a informarle de tal hecho justo cuando salía. No es la primera vez que Alain tiene un detalle conmigo, pues una vez le mandó a uno de sus camareros que me invitara, precisamente, a una Erdinger. El motivo fue llevar la bandera española, y me he hecho un pelín famoso por ser el único en llevar la bandera española a los tres clásicos de estos dos meses... apoyando al FC Barcelona. Ante los que me preguntaban, se enfrentaban los dos mejores equipos de mi país y, siendo el FC Barcelona un equipo español, no veía problema en animar con la bandera española.

En cualquier caso, estoy muy contento con este obsequio, que intentaré llevar a España sin que sufra daño alguno para sumarlo a mi colección "Maastricht". Y es que voy guardando objetos de recuerdo como tickets de tren, de bus, alguno del supermercado, mapas turísticos, etc. Algún día seguirán valiendo lo mismo económicamente, pero mucho más sentimentalmente.

He de decir que no puedo fardar de ser el único de la residencia que tiene el vaso conmemorativo de Erdinger, pero sí puedo ostentar el orgullo de haberlo obtenido con todas las de la Ley.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Así se aparca

Normalmente no echaría una foto así, pero como los mitos, leyendas y demás estereotipos son preciosos, me gusta dedicarme a romperlos. El coche que aparece a la derecha esta parado, el conductor ha entrado a su casa a buscar algo y pese a tener espacio unos metros más adelante decide apagar el motor, echar freno de mano y meterse en su hogar cerrando la puerta para aparecer minutos más tarde. Afortunadamente no se provoca un accidente en cadena ni llegan coches, pero una pobre ciclista vio obstaculizada la vía y tuvo que pasar entre el coche y los setos apeada de su vehículo. 

¿Dónde sucede eso? Más de uno pensará en el típico españolito medio... pero no, se trata de Holanda y como prueba el asfaltado, las casas y las matrículas.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Todo tiene su causa

En la Universidad de Maastricht se emplea un sistema de aprendizaje "pionero" en toda Europa denominado, en su traducción al español, "aprendizaje basado en problemas". En él, los estudiantes analizan problemas que el profesorado les presenta, teniendo a su disposición las lecturas que les mandan -no se suele seguir un sólo manual-. El papel de profesor es tan curioso como cómodo, pues sólo tiene que sentarse en los tutoriales, dar pie a la discusión e ir guiéndola y corrigiendo a los alumnos, quienes realmente debaten sobre la materia que se han preparado previamente. Además, cada tutorial suele tener su parte magistral, sí, pero impartida también por un alumno que se ha preparado a conciencia esa lección y la imparte en un tiempo predeterminado.

Resulta que, bicheando obligado una de las lecturas para "Derecho en Europa: desde Gayo hasta la UE", he encontrado una curiosidad llamativa. En la recién nacida Universidad de Bolonia en el S. XII el sistema de aprendizaje en Derecho era el mismo. El profesor se limitaba a guiar a sus alumnos en la resolución de casos prácticas, para lo cual se esperaba que antes se agenciaran con textos sobre la materia. Sin duda, son realmente pioneros en Maastricht, si se me permite la ironía. Eso sí, he de admitir que el sistema me convence por el momento; no pretendo hacer una crítica destructiva contra un sistema que me parece mejor que la clase magistral. Convenientemente mezclado con el sistema socrático, creo que sería un modelo perfecto.

Voy más allá. Comenta el autor del libro que la creación de la primera universidad trajo "serior problemas" a los ciudadanos, los cuales sin embargo no querían perder el flujo de capital que suponía la presencia de tantos jóvenes estudiantes. ¡Qué curioso! Resulta que en la Edad Media los universitarios eran medio vándalos y nosotros quejándonos por la juventud de hoy en día.

lunes, 31 de octubre de 2011

Mi propia intro

Tenía ganas de tener mi propia cancioncita de introducción para éste mi blog... y se me ha ocurrido una muy buena. Ahí va la letra, se admiten propuestas de banda sonora:

En la ciudad de Maastricht
sin rastro de montañas
vive nuestro amigo Dani
en una humilde morada.

Se levanta
y va a clase
para sus estudios aprobar.

Pero un día la tristeza
llega hasta su corazón

Recuerda las birras con sus amigos,
las tapas y los platos de su país.

Que yo quiero aprobar
y después irme de aquí 
espérame cervecita
pensaré mucho en ti
no te olvides tapita mía
que pronto te iré a buscar.

Que en febrero a España iré
a buscarte donde estes
no me importa donde vayas...

Cruzcampo mía, te beberé!!!!!

jueves, 27 de octubre de 2011

Todo un español en tierras extranjeras

Ayer, mientras caminaba por Valkenburg -tengo pendiente hacer una entrada en detalle- me vi reflejado en un escaparate y me quedé pensando en la peazo pinta de español que tenía. De hecho, me acordé de una frase de un General de Artillería alemán durante la Segunda Guerra Mundial, que dice así: "Si en el frente os encontráis a un soldado mal afeitado, sucio, con las botas rotas y el uniforme desabrochado, cuadraos ante él, es un héroe, es un español..."

Obviamente, no soy soldado ni me considero un héroe, pero me acordé porque en el contraste de las ropas oscuras y abrigadas y los rostros de piel clara de la mayoría de los transeúntes, paseaba por allí alguien con mirada algo perdida y curiosa, tez morena, el afeitado de tres días y el pelo desaliñado por el gorro, vestido de un chaleco azul, con una mochila al cuello y algo de barro en los zapatos.

Para más señas, en la foto se aprecia las pintas que tenía con la "vestimenta estándar", ya que en la mochila llevaba cazadora, guantas, bufanda y hasta paraguas para prevenir el tiempo. De hecho, lo que me faltó es una botellita de agua... ¡qué cosas!

viernes, 21 de octubre de 2011

L'andalú

Trauzión debaho
Traducción debajo

Ay.. q'écho yo demeno mi keríoh andalú... Dehpué d'ehtá un mè'n Máhtrikt, puo decí cin problema qe'htí aprendiendo idiomah... ci, per'ar precio de n'ablá mi dialehto materno.

Aqí pu'ablá'hpañó, italiano, inglé... pero zomoh mu pocoh andaluceh por ehtah tierrah, ahí q'é una hartá difíci poé ablá'ndalú con'arguien. Ehta entrada va por mi Andalucía, zu zó, zuh playah... zu'rmorzura qe n'á tié qe vé con er má tiempo q'ace aqí tor día. De tóh modoh, yo me l'ó buhcao zolito y abrá qe zacá provecho de la'htancia n'ehta ciudá der norte d'Uropa. 

Y'ablando un poco de lo qe me va pazando... anoche me cohtó la mihma vía'ormí. M'eché una ciehta de cuatro'rah a partí de lah ciete y claro... qice emparmá con la noche y dormí'hta la mañana ciguiente. Er resurtao no púo cé otro qe qearme en vela dehpué lah doce. Y aqí ehtuve, ehkribiendo a lah tré y media de la noche con ganita de'ormí per'incapá de poé acerlo. 

Finarmente, e de decí qe no'htí mu acohtumbrao a'hkribí n'andalú máh'allá de l'ablao, pero me viá'ficioná me parece. Ar fin'iar cabo, eh mi dialecto y abrá qe poné una pica'n Flandeh pa q'argún día ce regularice la forma d'ehkribí "ehte'ehpañó'ntra'migoh" qe tenemoh.

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Ay, ¡cómo echo de menos mi querido andaluz! Después de estar un mes en maastricht, puedo decir sin problema alguno que estoy aprendiendo idiomas, sí, pero bajo el coste de no hablar mi dialecto materno. 

Aquí, la verdad, puedo hablar español, italiano, inglés... pero somos muy pocos los andaluces que estamos por estas tierras, así que se hace difícil poder entablar conversación en andaluz con nadie. Esta entrada va dedicada a Andalucía, su sol, sus playas... a esa hermosura que no tiene ni comparación con el mal tiempo que hace aquí siempre. De todos modos, yo sólo me lo he buscado, así que tendré que aprovechar mi estancia en esta ciudad al norte de Europa.

Y hablando un poco de sucesos... anoche me fue difícil conciliar el sueño. Me eché una siesta de cuatro horas, desde las siete hasta las doce, queriendo seguir durmiendo hasta la mañana. El inevitable resultado fue estar en verla cuando me desperté a las doce, de manera que estuve escribiendo a las tres y media de la noche, con ganas de dormir pero sin poder hacerlo. 

Finalmente, he de decir que no soy asiduo a escribir en andaluz, sino en todo caso a hablarlo, pero quizás me aficione a hacerlo de vez en cuanto. Al fin y al cabo, es mi dialecto y habrá que poner una pica en Flandes para que algún día se regularice la forma de escribir de este "español hablado entre amigos" que tenemos.

jueves, 20 de octubre de 2011

Banderitas

Como prometí esta mañana, he aquí las banderas de la zona. Empecemos con la de limburgo, que es la que hondea a la derecha. No tiene mucha complicación, está dividida en siete franjas horizontales siendo las tres superiores blancas, las tres inferiores amarillas y la de enmedio azul. Sobre ellas, un grifo sobre sus patas traseras. No obstante, cuando ondea en balcones y sitios oficiales se mezclan el amarillo, el azul, el blanco y el rojo del tal manera que da una tonalidad muy cercana a la bandera arcoiris. 

Por otro lado, tenemos la bandera de Maastricht. No sé si habría muchos soviéticos aquí cuando se instauró la bandera, pero no me digáis que no recuerda un poco al comunismo esa estrella de cinco puntas peligrosamente unida al rojo. 

En definitiva, unas banderas curiosas, con todo el respeto que se les debe. Al final las echaré de menos cuando pase un tiempo...

miércoles, 19 de octubre de 2011

La predicción meteorológica me vacila

Como hoy el tiempo está más loco que en la película Los Leprechauns, me he puesto a mirar el tiempo para mañana a ver si es más aprovechable que el de hoy. Más que nada, porque cuando sale el sol pica como sus muelas y a ratos empieza a llover. Así no hay quien se decida...

Para colmo, al ver el tiempo de mañana y obviando las calurosas temperaturas que nos esperan -que nieve pronto, por favor, que en noviembre nieve ya...- resulta que tengo un curso que va de 13:30 a 15:30, lo cual quiero aprovechar para ir a la biblioteca a escanear el contrato de estudios. Como está a media hora de mi residencia, tengo que salir con tiempo y además sumar otra media hora de biblioteca. 

Pues bien, lo haga antes o después me va a pillar la lluvia. El tío del tiempo se ha propuesto joderme mañana el día...

martes, 18 de octubre de 2011

Echando el guante a la nueva bici

Aunque la compré hace ya diez días, no he podido coincidir con la cámara, mi memoria a punto y en el garaje para echarle una instantánea a mi nuevo vehículo. De hecho, para quien haya reparado en ello, es con esta bici con la que tuve el accidente del martes pasado.

Como se puede ver en la foto, ésta es negra, más bonita y consistente que la anterior. Puse especial hincapié en que la cadena estuviera recubierta y que los guardabarros no estuvieran medio sueltos. Además, puedo cargar pefectamente en la parte trasera sin miedo, pues ya he llevado acompañante tres veces y no he tenido ningún percance. A ello ayuda la anchura de las ruedas, que es superior a las de la anterior, a la vez que planas en su superficie. Eso me da mayor estabilidad en línea recta, aunque la suavidad de los frenos -imposible frenar de golpe- y la forma de la cubierta me impide hacer filigranas en curva, como ya atestigua la palma de mi mano izquierda. Por cierto, va mejorando gracias al tratamiento.

Ayer, tras estar todo el día encerrado en casa, decidi aceptar la oferta de salir a tomar una cerveza y bailar. Al fin y al cabo, pronto estaré hasta el culo de trabajo y como soy el único que está sin hacer nada para la Universidad de Maastricht mientras que todos los demás preparan los exámenes me encuentro en la tesitura de que la cantidad de tiempo libre varía sustancialmente y, por ende, me resulta imposible quedar para hacer nada. Por todo ello, me decidí a salir aún sin tener unas ganas inmensas. Eso sí, mereció mucho la pena.

Lo gracioso es que cuando fui a salir me puse a buscar mis guantes de lana... y no aparecían por ninguna parte. En el chaquetón, las dos cazadora, los cajones... nada. Se me vino a la cabeza una locura: no podía ser. Salí escopetado del piso y me fui al garaje del sótano. Si lo había dejado allí, allí debía estar. A veces se me cae el guante cuando le pongo la cadena a la bici e igual lo había dejado tirado. En efecto, allí estaba junto a la bici, esperándome tras 48 horas de oscuridad y soledad junto a las demás bicis. Aunque es bueno, a nadie se le ocurre coger un solo guante tirado en el suelo.

lunes, 17 de octubre de 2011

Mi tacita de vaca

No ando solo por estos lares... me acompaña un ser de cerámica adornado a dos colores, de curvas generosas y con un gran corazón. No hablo de otra que de mi tacita de vaca. 

La conocí en el Blokker, una tienda de "todo para el hogar" típica de aquí. De hecho, el Hema causa tanto furor en los Países Bajos como el Ikea entre los suecos. Al principio, mi relación con la tacita de vaca -my cow cup, como también suelo llamarla- no pasaba de un café cada dos o tres días. Cuando el tiempo se puso malo aumentó la frecuencia a dos o tres tazas, según hubiera nubes, lluvia... con sol menos. Gracias a ella pude continuar un poco mi novela en español y a la luz de la inspiración que me brindó también he empezado una italiano -estoy esperando a que suelte un poco más para continuarla-. 

Mi tacita de vaca, que en realidad es una taza bastante grande, cumplía con los deberes normales de una taza cualquiera... hasta que llegó el día que lo cambió todo. Era un miércoles cualquiera, salvo por el detalle de que tenía jodida la mano por el accidente. Arminda me invitó a una cena de pasta carbonara que unos italianos estaban organizando en su habitación, pidiéndome sólo que aportara 2€ como todos los invitados para sufragar el coste total y, a poder ser, un vaso y un tenedor. Más tarde, don Matteo Scarcia me hizo subir de nuevo a por una sartén, pero ésa es otra historia. El caso es que... en el pequeño mueble bajo la encimera estaban los vasos, pequeñas tazas blancas... y ella. Al fondo, esperaba tímida a volver a ser usada, con la paciencia de quien sabe que, aunque te alejes, volverás a ella. Lo pensé un poco... sabía que era arriesgado presentarla en sociedad. No quería herir sus sentimientos, pero podía ser rechazada por ser diferente a los demás. Finalmente, me arriesgué y la llevé conmigo, sin importarme lo que pudiera pasar. Para agradecérmelo, me llevó el tenedor durante el trayecto hasta la habitación de Arminda. 

Tacita de vaca socializándose
Durante la cena, captó la atención de no pocos comensales, aunque la recibieron con alegría y se sintió tan a gusto que me sirvió unas cuantas copas de vino portugués mientras me comía los espaguetis.
A partir de entonces, ya no tiene miedo a acompañarme en los eventos sociales y ayer por la noche vino conmigo a una segunda cena de pasta a la carbonara en la habitación de Arminda. En la foto se la ve pletórica sentada a la mesa y plenamente integrada en la conversación. Espero que, ahora que es público, no haya obstáculos para pasar unos meses estupendos... si bien estoy pensando en llevarla conmigo a España y presentarla a mi familia y amigos.

PD: Obviamente no me he vuelto majara, sé que estoy hablando de una taza... pero me apetecía hacerlo de una forma más literaria de lo común. Espero que haya quedado una entrada divertida y amena.Y, por cierto, en la segunda cena, doña Arminda me hizo ir a por unos vasos y luego don Federico a por una sartén. Estoy empezando a pensar en tomarlo como una tradición.

Leperos por el mundo


 Como ya había dicho sobre mi visita a Utrecht -por cierto, la grafía "cht" se pronuncia como "kt" en neerlandés-, firmé simpáticamente el libro de visitas con mi procedencia, afirmando "Aquí ha estado un lepero". Pues bien, sorpresas que da la vida... otro lepero ha estado por estos lares y dejó también su huella, aunque en Maastricht, donde vivo.

La bandera a la cual le eché la foto está en la primera planta del Alla -o Allebonneur-, un local de moda cercano a la céntrica plaza de Vrijthof -se pronuncia "fráitof" que en las preferencias de grupo desbanca habitualmente al resto de opciones... por no decir que solemos terminar allí incluso cuando vamos a otra parte inicialmente. Pues bien, en la primera planta del Alla están los aseos y el guardaropa y, en éste último, hay un sinfín de fotos y una bandera española firmada por no pocas personas. 

Estaba yo tan tranquilo mirando la bandera a ver si veía alguna firma en español -la mayoría están en inglés- mientras esperaba mi turno cuando de repente me quedo helado, pego un respingo y suelto con toda mi españolidad andaluza "pero qué cojones...". De hecho, me acerqué con tanta vehemencia y asombro a la bandera que creo que asusté un poco a dos chicas que estaban en una mesa contigua charlando. En la bandera, como se aprecia, consta el nombre de Lepe y prometo que ésta vez no he sido yo, aunque obviamente me ha alegrado muchísimo ver esa firma. También se aprecia una pequeña queja normal, "por una birra más barata desde Huelva", y es que el botellín o vaso de cerveza Heineken de 25cl cuesta 2,5€ en cualquier sitio frente al 1,5€ de costumbre en España. Eso sí, hay sitios peores. Según me han dicho, en Turín (Italia) el precio oscila entre los tres y cuatro euros y si nos vamos a Tesalónica (Grecia) se dispara hasta los cinco y seis, costando lo mismo que un cubata. Y hablando de cubatas, suelen estar a 5€, pero los vasos son diría que de 20cl y no lo llenan de alcohol al 50% como aquí -después de echar los hielos, claro-, sino que se quedan en un exiguo 20-25%.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Mi primer accidente


Me la he pegado esta mañana de lo lindo. He besado el lindo asfalto holandés como César hizo con el suelo britano, sólo que en mi caso me he caído de la bici en vez de desde la pasarela de un barco. 

Todo empezó esta tranquila mañana. Fiel a mi eterna tradición y costumbre, el ejercicio de brainstorming que tenía que hacer para inglés lo había dejado para última hora, tanto que el curso se imparte a 4 km de mi residencia a las 13:30h y a las 13:00h yo estaba entrando a la ducha de mi piso...

Prisas, prisas son, así que mejor no calculo a velocidad que debía ir por las calles de Maastricht aunque fuera a pedal. Quienes me conocen saben que tengo excesivo gusto por ir a carajo sacao' en mi dos ruedas... De hecho, sirva como hecho ilustrativo que en un semáforo paré junto a una motocicleta y estuvimos a la misma altura durante medio kilómetro. Llegó un momento en el que llegamos ambos a una plaza y obviamente giré a la derecha, girando el de la moto a la izquierda y en sentido contrario. No le di más importancia y seguí por mi camino, dando la vuelta. A punto de salir, vi a la moto por mi izquierda, y como llevaba ventaja, pedaleé más para salir antes y evitar dar un frenazo o chocarme. Para mi grandísima suerte, el holandesito le dio al puño de lo que me pareció que era una Derbi (o parecida), y logró en pocos metros ponerse a mi altura y plantarme a medio metro de mi rueda delante su moto, con lo cual me obstruyó el camino y me vi obligado a virar bruscamente a la derecha para evitar la colisión. La curva, que de por si hace un ángulo de unos 120º, se me volvió de repente de 90º, imposible de asumir para una bici y más a la velocidad que iba, que podían ser unos 30km/h (cálculo a vuelo).

El resultado: me fue imposible mantener el equilibrio más allá de los 5m, donde había un badén de unos 30cm de altura y con una inclinación de unos 45º, nada de plástico, era una sobrealtura para entrar a la calle. El desquilibrio que llevaba y ese badén hicieron que me cayera a la izquierda, aunque tuve la suerte de perder velocidad en mientras intentaba mantener el equilibrio y por escasos centímetros la moto pasó por delante en vez de chocarme contra ella. En las décimas de segundo que estaba manteniendo el equilibrio, me entró la tentación de compartir la caída con el causante, ya que de la otra manera -como al final sucedió- me la llevaba toda yo solito... pero mejor evitar el riesgo de darme con la rueda de la moto en movimiento aunque saliera peor parado. 

Al principio me pareció que no tenía nada, luego vi unos rasguños en la mano izquierda, con la que aterricé. De hecho, intenté amortiguar como pude entre la mano, la cadera y posado finalmente la cabeza para no lastimarme el cuello. Toda una clase magistral... de cómo matarte sin morir. Antes de entrar al curso de inglés fui a lavarme la mano y vi que se me había desprendido la epidermis -el pellejo de la piel- en varias zonas por la fricción, además de que tenía un hematoma en la zona de la base de la mano. Volví y me senté tan tranquilo, con una ligera molestia en la cadera. A la hora y media, me levanté para ir al aseo y traerme papel higiénico, ya que estaba echando pus y no era agradable dejarlo gotear. Cuando me fui a levantar, tenía la pierna totalmente coja... al enfriarse el músculo el hematoma que me había salido me impedía caminar mejor que un lisiado. Además, cuando me llevé la mano a la rodilla, que empezó a escocerme, noté que tenía un agujero en el pantalón de 2cm de largo... la cosa iba mejorando. De hecho... la zona de la entrepierna sufrió la fricción contra el sillín, así que también se ha pasado un poco, aunque sin romperse. Un pantalón de 35€ a la mierda gratuitamente.

Volvi a casa en bicicleta -conducía mejor que andaba... sorprendente- y antes de llegar Íñigo y yo fuimos al supermercado y me acerqué a la farmacia a comprar Betadine -¡abuela, me he echao coloraito yo solo!-, algodón y crema antinflamatoria. De vuelta a casa, evalué los daños y vi el hematoma de la pierna. Nada grave, pero me impide andar bien. 
Me apliqué los remedios que había comprado y, sobre el algodón que tapaba la herida de la mano, puse papel higiénico a modo de venda, quedándo tan simpático como se ve. Estoy en general bien, sin salir de casa porque estoy jodido, pero bien. No obstante, duele más de lo que parece en la foto porque por alguna razón aún no ha cicatrizado la herida... y escuece cuando la dejo al aire. 

Bueno... siempre hay una primera vez, ya puedo decir que llevo conmigo algo de asfalto holandés. Como recuerdo, pondré enta entrada en "Curiosidades". Ya puestos, me lo tomaré con humor...

domingo, 9 de octubre de 2011

En mi tablón tengo fotos de...

Antes de nada, he de decir que nada de esto ha sido pensado premeditadamente ni estaba previsto. La cuestión es que, sin quererlo, he traído un polizón todo el iaje y lo he descubierto cuando llevo aquí casi un mes de estancia. 

Todo empezó ayer por la tarde, cuando ante el día lluvioso que acechaba ayer, me dispuse a coger el chubasquero de mi chaquetón para ponérmelo sobre la sudadera. Tenía que ir a comprar una bici y, por si las moscas llovía -cosa que sucedió-, quise prevenir antes que tener que curar. La cuestión es que noté algo dentro del forro... busqué la manera de llegar a él por los múltiples bolsillos que tiene y al final encontré uno que me servía para ello. Lo que parecían ser unos papeles estaban dentro de un sobre como de papel regalo, muy bonito a la vista. Pensé que mi novia me habría dejado quizás unas fotos ahí y, entre rebuscada ella y despitado yo, no las había encontrado hasta ese momento. No obstante... la sorpresa fue mayúscula cuando, al sacar las fotos del bonito sobre, lo primero que veo son las cuatro letras que forman la palabra "Graz". Para los que no lo saben, Graz es una ciudad de Austria en la que participé en un intercambio hace ya año y medio. 

A falta de fotos españolas... las fotos de Graz adornan mi tablón. Y es que, la verdad, más de una habitación da gusto por su decoración y la mía tiene la bandera española a secas. He aquí la prueba del delito:

 

PD: Del despiste que supone que estas lindas instantáneas hayan estado en el forro de mi abrigo polar por año y medio prefiero ni hablar.

sábado, 1 de octubre de 2011

Experimentando

(Traducción al español debajo)

Un amico me ha detto que provi a scrivere in italiano in il mio blog per fare un testo nella questa lingua, e cosí poterla migliorare. La idea iniziale era scrivere un testo semplice che fosse corrigiuto per lui, ma non é una idea brutta farli qui. Per cominciare, penso que un piccolo testo di quattro oppure cinque linee é tropo bene, surtutto quando é la prima volta che scrivo in italiano dopo il mio corso di livello A1 e, come non puó essere d'altra maniera, di parlare via Facebook con i mei compagni Erasmus d'Italia. 

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Un amigo me ha dicho que pruebe a escribir en italiano en mi blog para hacer un texto en ese idioma, y así poderla mejorar. La idea inicial era escribir un texto simple que fuese corregido por él, pero no es mala idea hacerlo aquí. Para empezar, creo que un pequeño texto de cuatro o cinco líneas está bastante bien, sobre todo cuando es la primera vez que escribo en italiano desde mi curso de italiano de nivel A1 y, como no puede ser de otra manera, de hablar por Facebook con mis compañeros Erasmus de Italia.

viernes, 30 de septiembre de 2011

A veces los días vienen negros

Menudo viernes... si en la biblioteca ya sali negro al perder mi USB por despistarme 3 minutos, no me faltaba otra que se rompiera el guardabarros en en hierro que lo sujeta al cuadro y ahora haga un ruido infernal sobre la rueda. Para colmo, a ésta parece haberle aparecido un agujero por el que creo que está empezando a asomar la goma interior... al menos no vi al gato.

Il poliglotta

El título está bien escrito, sólo que en otro idioma. En concreto, en italiano. Con esa palabra me definió una chica italiana, ya que me están haciendo coger fama de que hablo muchas lenguas -eso es un políglota- y casi que hay que tener cuidado con lo que se dice delante mía porque puedo estar enterándome perfectamente como no hacen por ejemplo los holandeses. 

Tengo que decir que me hizo gracia y hasta me halagó un poco, pero es inmerecida. De hecho, sólo hablo español e inglés a un nivel avanzado o fluido. El italiano lo entiendo perfectamente a los nativos, ya incluso cuando hablan a su velocidad normal, pero me queda que adquirir vocabulario e interiorizar estructuras. Cada día tengo más claro que quiero volver a España con un B1 en italiano mínimo. Curioso... ir a Holanda para mejorar el italiano. En cualquier caso, el resto de lenguas casi ni las incluiría. El francés lo tengo oxidado con tres capas de roña, así que tendría que pulirlo mucho para volver a usarlo. No obstante, ahí está... aunque entristezca pensar en seis años estudiando una lengua para luego tenerla en la basura. El resto son sólo chapurreos y palabras sueltas... como en griego, sueco y ruso. 

Esta explicación la he dado en su momento. Es más la impresión que la realidad, pero nada... me han cogido miedo. De todos modos, es una broma del italian team... y el italiano sí que lo entiendo ya casi perfectamente, aunque por educación obviamente no voy poniendo la oreja. 

viernes, 23 de septiembre de 2011

Ya van dos

No lo hago todos los días, pero a veces doy una vuelta solo en bici. Por compras, deberes institucionales -qué bien suena así llamado el papeleo- o simple placer -ocio, quise decir ocio-. La cuestión no radica tanto en la frecuencia ni el cuándo sino en el cómo. Y más concretamente en la vuelta.Hoy ha sido la segunda vez. Y ha sucedido de la misma manera que la otra, lo cual ya mosquea. 

Atardecer en Maastricht. Conduciendo mi flamante bicicleta de segunda mano y despintada por Malbergsingel me dispongo a girar a la izquierda para entrar en Reinaartsingel, la calle donde está la residencia. Entonces veo un gato negro que comienza a cruzar la calle con parsimonia. Primero me mira, cual peatón al borde de la acera. Cruza tranquilo y con tiempo y paso aproximadamente cuando él está terminando de cruzar. Extrañado, miro atrás por aquello que dicen de cruzarse con gatos negros y veo que me está mirando, hierático, con su mirada felina fijada en mi rostro. Después de ello él continúa su camino y yo el mío. 

No soy supersticioso, pero ya me está mosqueando el minino. O me tiene la hora cogida o la casualidad es demasiado... caprichosa -seamos parcos en palabras desagradables-. En cualquier caso, las dos escenas han sido exactamente idénticas... de película.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Día de locos

Sí, así es, y todavía no ha terminado. Me levanté  media mañana, con tiempo de sobra para pillarme un cuaderno e ir al curso de inglés, desayunar, arreglarme... llegué un cuarto de hora después de empezar. ¿Tarde? No, aquí tenemos lo que se llama el "Limburg quartier" -la hora de Limburgo- que siempre va un cuarto de hora con retraso de la normal. Vamos, como los cinco minutos de cortesía pero triplicados. Y pensar que aquí, comparado con los limburgueses, soy lo más puntual del mundo... me encanta. 

El curso de inglés, como el otro día, estuvo muy ilustrativo. Voy teniendo menos lagunas, aprendo curiosidades sobre el PBL -aprendizaje basado en problemas- y de camino aprendo a discutir, refutar y proponer correctamente en inglés. A la vuelta, Íñigo y yo fuimos a comprar al Jumbo y me ha sucedido una anécdota para los anales... Resulta que estábamos aparcando las bicis y no era capaz de engancharla bien porque se me iba calle abajo y para colmo me manché de grasa el pantalón -mamá, lo siento, es culpa de la bici- así que un poco molesto -algo más que un poco en realidad- colgué las llaves del manillar, puse el patacabra y la pude encadenar donde los carritos de la compra. Unos minutos después vimos un aparacamiento acondicionado y más sencillo. Hicimos la compra tranquilamente -por fin encontré la nata, aunque sigo sin salchichas...- y al salir buscaba mis llaves de camino a la bici: no estaban en el bolsillo, tampoco colgadas, no recordaba haberlas metido en la mochilla... me acercaba a la bicicleta y... ¡horror! Allí estaban, aún colgando del manillar tan simpáticas al viento. Mis llaves de la residencia, la habitación, la bici... ¡todas! Como dijo Íñigo, seguramente era tan fácil que seguramente quien lo viera pensase que era una trampa, porque la cinta de la que cuelgan las llaves pone "Guesthouse UM" -residencia de la Universidad de Maastricht-. Tuve suerte y vigilaré más. 

Todavía mientras volvíamos se me calló el pan en plena calle y tuve que hacer chirriar mis frenos a "toda pastilla". Menos mal que no sufrió ningún percance gracias a la bolsita que lo protege. Eso sí, cuando llegué a casa eran las cinco y una compañera me había dejado un mensaje pidiéndonos algo de pan para que les dejásemos. Vaya día... de locos. Y todavía queda rato, que esta noche hay planes para salir.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Not so alone in the dark

Me gusta titular mis entradas con lo primero que se me viene a la cabeza. Siempre que vaya relacionado con lo que escribo, claro. Por casualidad, intentando encontrar una tienda de mantas en Maastricht -me muero de frío por las noches sin una y ya llevo una semana usando la bata y el chaquetón como sucedáneo- vi el blog de una chica que había salido de Maastricht en febrero -como yo haré en unos meses- y como tenía pocas entradas las he leído todas una a una.

El título de la entrada significa "no tan solo en la oscuridad" y no es carente de sentido. Mientras leía sus escritos he sentido como un vínculo difícil de explicar, es como si leyera mi futuro o a alguien que me entiende sin que haya mediado palabra con ella. El nexo es evidente: una estancia Erasmus en Maastricht, y es la sensación de leer su blog ha sido como viajar a un pasado reciente que late en mi presente con otras manifestaciones. A veces, el maremágnum de papeleo y estar lejos de todas las personas de mi entorno me hace verme "alone in the dark" -solo en la oscuridad-, aunque menos gracias a mis compañeros Erasmus. Viendo ese blog no me he sentido tan solo, he visto a alguien que ha pasado por lo mismo en un pasado reciente, que se ha visto en una estancia Erasmus casi sin tener el perfil exacto de estudiante Erasmus. 

Quiero tomar prestada de su blog una foto que pensaba hacer y que he encontrado allí y es la aglomeración de bicicletas ante los edificios universitarios, estación de tren, residencias, etc. 

Parece surrealista pero así es, todas esas bicis pueden encontrarle en ante un sólo edificio.  Por lo demás, el enlace del blog es éste: http://cartasdeholanda.blogspot.com/ Es muy cortito, así que es sencillo de leer. 

lunes, 19 de septiembre de 2011

Por fin, una bicicleta

¡Por fin tengo bicicleta! La podéis ver a la derecha, me ha costado 80€ con candado incluido. Es de segunda mano, obviamente, y eso que en España por ese precio podría haber conseguido una mountain bike de aluminio o con amortiguación, con más de 15 marchas... bueno, mejor paro o me deprimo. Va a ser mi compañera estos meses así que mejor no la desprecio mucho no vaya a ser que me deje tirado. Tiene un sillín muy mono del Casino y tres velocidades que en la práctica son dos. Eso sí, a ver si pillo aceite porque me da miedo usar los frenos no porque funcionen mal, sino porque chirrían que duelen los oídos.

Por fin he entregado en el despacho correspondiente los papeles de mi llegada a Maastricht, tras lo cual me acerqué a Jules & You, una especie de club de servicio integral a los universitarios, a preguntar por una bici. No obstante, no les quedaba ninguna, así que me mandaron a buscar tiendas de bici por la ciudad. Entré en una que encontré de casualidad y pregunté por una entre 60 y 70 euros... a lo que me respondieron que la más barata era de 120€. Decepcionado por saber que era lo que me esperaba  en todas las tiendas -ya estuve consultando precios por internet- salí de nuevo a la calle y entonces un chico me llamó y me ofreció una de las suyas por 80€, con el candado incluido. Le pedi probarla e iba bien, con las únicas pegas de lo que comenté más arriba. No obstante, la dirección y la cadena van bien, que es lo que me importa básicamente. Eso, y que las ruedas estuviesen bien alienadas. Cerré el trato y volví a casita montado en mi flamante de 500 cc corriendo a toda leche, de suerte que tuve que aminorar porque se me quedaban mirando. Acostumbrado a la mountain bike, conducir ésta se me hace como ir en una Harley Davidson y claro... una Harley sin velocidad no es nada.

Al mediodía fui de compras en dos veces. Es decir, la primera fui a investigar si me aceptaban VISA para pagar, pero antes de tener que hacerlo vi un cajero de un banco local, por lo que fui a probar suerte con las comisiones que había. No me informaron de ninguna de ellas y me dio el dinero directamente... así que a esperar, pero una vez en casa la retención que me aparece es sólo del dinero que saqué. Mejor así, quizás me lo carguen en unos días en todo caso. Después de eso fui a comprar -no pudo faltar cerveza y queso, ambos de Holanda- y ya a la tarde me dio por dar un paseo. ¿A dónde? A Bélgica. Está a medio kilómetro, así que sólo tenía que pedalear un poco. Aunque lo intenté por el norte, finalmente tuve que coger la Via Regia y llegar a la primera localidad, en el municipio de Landaken, provincia de Limburgo. Sí, he cambiado de país pero no de provincia, curioso. Le eché una foto al canal de Alberto, que bien podría ser un río si estuviera en España. De hecho, ya quisiera el Piedras.

 Estaba todo rodeado de árboles que alegraba la vista verlo, flanqueado por dos senderos para pasear andando o en bici. Quizás un día me anime... la bici va a hacer kilómetros, que se vaya preparando. Vi un cartel fronterizo pero al aparecer provincia de Limburgo me dio la impresión de estar aún en Holanda, cuando en realidad ya había pasado a Bélgica. No pasa nada, otro día subiré la prueba gráfica de mi estancia de 5 minutos en el extranjero -suena gracioso decir el extranjero para referirme a otro país cuando técnicamente ya lo estoy...-. En fin, que me dispuse a volver por la Via Regia por un caminin caminucho -sin bichos, pero con unos patos muy graciosos en un estanque- y me gustó tanto el paseo que todavía cuando llegué a la residencia quise dar otro paseito por este "pequeño parque" que tengo a las espaldas del edificio donde me alojo. Vivir aquí es una gozada para la vista con tanta vegetación en las avenidas, con tanto parque y además con esas hojas de otoño cayendo... 

Ved si le habré cogido gusto a la bici que me comentó mi compañera María que iba a ir a BrusselsePort -un centro comercial cercano- y me dispuse a acompañarla en bici -total, en casa tampoco estaba haciendo nada, así que a pasear-.

Mañana toca curso de inglés, a ver qué tal la primera clase. Y ahora mismo tengo una sopita de champiñones holandeses en la cazuela, sin querer mezclarse con el agua los jodíos. Se van a enterar de con quién están tratando...
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