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lunes, 16 de enero de 2012

El mejor paisaje

Así es, tengo un póster de la playa de Nueva Umbría en mi habitación. Lo mejor no es eso, sino que además tengo mapas y folletos bilingües que estoy repartiendo entre quienes veo interesados en visitar mi tierra.

Envié el primer día del año un mensaje al Ayuntamiento de Lepe pidiendo material turístico para repartir aquí, en la medida de sus posibilidades y teniendo en cuenta mi reducido espacio de carga en la maleta de mano. Como no obtenía respuesta -y sigo sin tenerla, así que ya he perdido la esperanza-, me acerqué directamente a la oficina local de Turismo el mismo día que partía hacia Maastricht y pedí dicho material. Allí me dieron los folletos y los callejeros... además de un magnífico póster de Nueva Umbría que tengo en mi habitación, como se aprecia en mi foto. Cuando un compañero entra en mi habitación y no lo ha visto... me falta tiempo para sonreír y decirle: "¿Ves ese paraíso? Es una playa de 12km totalmente virgen y prácticamente desierta en verano. Allí está mi ciudad". Ya me conocen como el lepero, pero esto lo ha reforzado un poquito más. Y uno, cómo no, orgulloso a no poder más. 

Intento ser lo mejor embajador posible de mi ciudad por lo orgulloso que estoy de ser lepero, pero por supuesto porque también quiero que vengan a visitarme y, de camino, aprecien la joya natural que tenemos en Lepe.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Mi santuario internacional

Mi estantería cada vez está más llena... y no de libros. Antes de guardarlos en la maleta, tenía ahí todos los regalos preparados y expuestos como un pequeño museo holandés. Tras ello, ha ido cambiando y así ha quedado hoy.

Arriba del todo se ven dos banderitas de Holanda a tamaño en miniatura, para mi futuro coche oficial -pequeña broma que sólo mi novia entenderá-. Un poco más abajo, la bandera de España de mi hermano y la camiseta blanca que tiene en el pecho "Italia" que me han regalado Anna y Antonio. 

Por último pero no menos importante, está la bandera de Holanda firmada ya por aquellos que ya se fueron o se van a ir, pero desde luego me quedan muchas que iré añadiendo en enero antes de despedirme definitivamente de Mastrique. 

En estos pocos símbolos -me falta algo andaluz y algo lepero, leches- resumo un poco, la verdad, mi estancia aquí hasta ahora. Vivo en Holanda con España en el corazón y con el grupo que tenido más afinidad ha sido el de italianos, con quienes he pasado horas y cenas hablando en español, inglés e italiano.

martes, 20 de diciembre de 2011

Contra el frío, abrigo

Hay fotos que si no se echan... uno se arrepiente. Ésta es una de esas fotos tontas que se recuerdan con más cariño que cien fotos a paisajes y edificios. Su historia es bastante curiosa graciosa -he dicho graciosa, Viir, que conste-. 

Estaba yo haciendo nada en Internet trabajando arduamente en mis estudios cuando Matteo me habló por Facebook para pedirme la bicicleta, pues él había vendido ya la suya. Tengo copia de las llaves en un llavero aparte, así que no me suponía molestia ninguna dejarle la bici mientras la tuviera a la mañana en el garaje. 

Matteo llegó a los minutos y me acerqué a la puerta a darle las llaves y saludarlo. Él no estaba seguro de qué bicicleta era la mía pese a las indicaciones... pero yo estaba en batín. "Well, I will bring my coat"*, le dije, pero me respondió que aún así el fango iba a ensuciarme las zapatillas. La solución fue ponerme las deportivas y, mientras lo hacía, le comentaba "So che non é una soluzione ortodossa, ma..."**. El resultado fue que quedé como aparezco en la foto, aunque no me la eché en ese momento. Salí a la calle viendo que nadie nos veía y me encaminé al garaje mientras él me decía que nadie iba a verme, que no me preocupara de ir tan gracioso. Fue entonces cuando, pasando por delante de la casa de Marina y Berta, se abrió la puerta de repente y salió la primera a saludarnos. Maldije mi suerte, pero sorpresivamente Marina no se percató de mi vestimenta. Bajábamos cuando, riendo, afirmé que estaba perfecto para una foto. Una vez Matteo se iba, al despedirse me confirmó que desde luego la combinación merecía foto. Así pues, cuando llegué a la habitación cogí en seguida la cámara de fotos y he aquí el resultado con orueba gráfica.

viernes, 16 de diciembre de 2011

La mascota de la residencia

Este lindo minimo de casi dos palmos de altura es la mascota de la residencia. Lleva unos dos meses vagabundeando por el edificio y alrededores y me lo he encontrado en los lugares más inesperados. He de decir que el edificio tiene llave en cada puerta, de suerte que, al salir de mi piso, puedo ir a la derecha y salir inmediatamente o ir a la izquierda hasta el final del pasillo, puerta, bajar las escaleras hasta el garaje, puerta, salir con la bici, puerta, y a la calle. Cada una de ellas, como he dicho, tiene llave, aunque de todos modos no me imagino a este felino abriendo una puerta por el pomo.

Entrando o saliendo me lo he encontrado en el rellano, ante la puerta, en los pasillos, mirando por un cristal... y en el garaje. La última vez me lo encontré junto a la ventana de la cocina y salí raudo a echarle una foto. Tras unos seis intentos logré una instantánea más o menos decente, que es la que os muestro. La verdad, no fue fácil equilibrar llamar su atencion, que no entrase en el piso y a la vez no salir yo por el frío que hacía con echarle una foto digna. No obstante, aquí está, a las seis de la tarde ante mi puerta. Y sí, ya había noche cerrada a esa hora.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Un café a la italiana

Hace unas dos semanas, Matteo recibió la agradable visita de su mejor amigo y su hermano. El que aparece a la derecha es el primero de ellos y la foto iba predestinada al blog. 

La razón de ser de la foto es un italiano sirviendo café, digo... ¿café? No, lo gracioso en todo esto es que habían echado vino a la cafetera y desde ahí lo iban sirviendo. Fue tal la gracia que me produjo que le pedi echarle una foto sirviéndose el vino en cafetera para colgarla a mi blog Erasmus.

Bueno, ¿y yo? Si no me equivoco, me estaba sirviendo mi propio vino en la taza de estampado vacuno, que me acompaña a cada festejo de los que hacemos en habitaciones.

domingo, 16 de octubre de 2011

Tradiciones que no hay que perder

 Esta mañana me he levantado con una tempranería traicionera. Pese a haberme acostado a la una de la noche, con el consecuente pico, a las ocho de la mañana mis ojos se obstinaron en despertarse. Aún desconociendo la hora pero al tanto de que no había sonado el despertador, intenté en vano resistirme a la lucha de mi cuerpo de despertarse. Al segundo intento, cedí. Al fin y al cabo no hace daño levantarse más temprano de lo habitual de vez en cuando... y así me entretenía un poco antes de prepararlo todo para el almuerzo.

Tras espabilarme un poco, me enfundé en mi batín y me preparé un cafelito. Como el día está estupendo, salí al pasillo para que hiciera las veces de balcón... ¡cuántos cafés cayeron el año pasado en el balcón del piso antes de ir a clase! En la foto me falta mi amigo Dima, con quien solía compartir las tertulias matutinas y nocturnas a la compañía de unos cafés o unas cervezas -y para colmo de las melancolías no se me ocurre otra cosa que ponerme a escuchar una lista de reproducción preparada para una de las fiestas que organizamos-. 

Como puede apreciarse, a las nueve de la mañana hace la misma luz que en España a las diez... y es que aunque es la misma hora por imperativo legal, el sol es inexorable -como la muerte y Hacienda- y aquí amanece y atardece una hora antes, lo cual provoca irremediablemente que a media tarde -sí, para mí las siete es media tarde; la noche empieza a las diez- anochezca.

Puestos a empezar bien el domingo, tocaba terminar el café dentro, ya que por muy buen tiempo que haga, con una humedad bajísima -66% y demos gracias- y sin apenas viento -14km/h-, tan sólo hay 7ºC fuera, algo que con mi pijama de verano y el batín sólo puedo soportar a gusto durante un par de minutos.

En mi habitación, como cada mañana, el café ayuda a digerir las noticias de la prensa online. Demasiado gusto le tengo a ver el periódico tomando el café... estoy hecho un viejete. En concreto, no se ve muy bien pero en la foto aparece un artículo del New York Times con una foto del INEM. Y, por cierto, se entiende que cojo la taza con la mano, aunque por la composición de la instantánea parezca que la sujete con la boca. 

sábado, 15 de octubre de 2011

Como un amo de casa (II)

 Hoy tocaba atender a las tareas domésticas, aprovechando el fin de semana. En concreto, a las relacionadas con el ciclo natural de la ropa desde que se ensucia hasta que está lista para volver a ser usada.

Así, aparte de recoger mi habitación algo más concienzudamente de lo habitual, empecé la tarde tirando de plancha en el cuartillo lavadero, como se ve a la derecha. Tenía que planchar lo que ayer había metido en la lavadora y dejado secar, aunque según la lógica lo primero sea la lavadora... ya que eso ya lo había hecho. 
Pese a todo, había más ropa que lavar, pues aunque la ropa oscura ya estaba planchada, tocaba meter la ropa clara en el bombo. Así, mañana por la mañana me tocará darle de nuevo a la plancha, más que hoy debido al tipo de prendas que he tendido esta tarde. En la foto se ve cómo el tenderete de interior está hasta arriba... por suerte la calefacción está cerca y ayudará un poco en el proceso. 

Finalmente, a doblar lo planchado y a colocarlo todo en el armario tal y como puede observarse. Todavía me quedan algunas cosillas de cara al pequeño almuerzo de tapeo que estoy organizando para mañana para mis compañeros Erasmus. Habrá salpicón de marisco, pipirrana, aceitunitas... y aunque vaya a faltar la sangría porque el supermercado la tenía agotada, sí que habrá Rioja -cosecha del 2010-, vino dulce y tinto de verano. Espero qur todo salga a pedir de boca.


viernes, 14 de octubre de 2011

Tengo mi propia farmacia

A raíz de la leche que me metí, me acerqué por el Etos, que es la cadena de farmacias que hay por aquí. me conseguí algunos productos básicos para jugar a los enfermeros en casa y que, de todos modos, me van a ser útiles en mi estancia... por si las moscas. Compré algodón, Betadine y crema antinflamatoria. 

Iba a hacerme también con algunas gasas si la herida de la mano se quedaba abierta muchos días pero empezó a cicatrizar bien en 24 horas, así que lo he dejado para mejor ocasión, así como la compra de unas vendas. Con lo que tengo me da para aviarme ante pequeñas heridas e imprevistos. Como mucho, me pueden hacer falta tiritas si eso.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Como un amo de casa

La primera colada ha sido superada satisfactoriamente y una pequeña montañita de ropa planchada da el visto bueno al que escribe en las tareas de casa más inaccesibles al hombre de siempre. La lavadora y yo nos hemos dado una segunda oportunidad, de la que ha sido fruto mi ropa limpita como una patena, y la plancha ha tenido a bien no quemarme nada en nuestra primera cita. 

Además, he de mencionar el buen comportamiento del horno de gas, y es que pese a mis miedos iniciales con tan ancestral instrumento parece que le voy cogiendo el truco... y eso que lo vi manejar en mi infancia no pocas veces. Me pregunto cómo será el salto generacional con los siguientes electrodomésticos... 

Por cierto, acaba de sonar una ambulancia y me ha llamado la atención: es la primera. O aquí tienen muy pocos accidentes o hay muchos en Huelva, porque allí era la música diaria y aquí es una ópera mensual. Será que vivo en las afueras...

sábado, 17 de septiembre de 2011

Día casero

A veces apetece quedarse en casa todo el rato, ya sea por el mal tiempo o por simples ganas. Mi caso hoy ha sido una mixturita de ambas. Las nubes con viento no invitaban a pasear y tampoco había muchas ganas de paseo tras la paliza de ayer.

Me levanté a media mañana dispuesto a salir a por una bici y la compra de provisiones para la guerra en Flandes comida para sobrevivir comer, pero me da que al final todo queda para la engorada agenda del lunes. Creo que he dejado tantas cosas para ese día que me va a dar un soponcio en el camino o me quedaré más que a gusto cuando termine. En cualquier caso, desayuné a lo holandés un poco que queso con pan, aunque el gruyere de aquí no me hace la simpatía que yo pensaba, así que habrá que probar con el gouda o el edam. Y los quesos no es lo único que he probado, las cervezas cercanas Lefe y Brand no están nada mal, cada una a su estilo.

Pese a lo dicho, no he pasado todo el día en casa. A la tarde sali a jugar un partidito de fútbol con mis compañeros internacionales -a ver, ninguno es de una selección nacional, pero somos estudiantes internacionales y bueno, si eso la selección europea- y mi equipo ganó el partido por 3-2 en el cual me marcaron el segundo siendo portero -nos pusieron 1-2- y pude marcar el tercero desde la banda disparando a la porteria solitaria, aunque tuve suerte pues el balón describió una parábola.
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