miércoles, 21 de septiembre de 2011

Siempre hay tiempo...

Ayer empecé el curso de inglés al que me inscribí, de 20 horas, caro y espero que bueno. El profesor es cercano y, aunque a veces tengo lagunas en entenderle lo que dice, me voy haciendo el oído. La verdad es que se nota la diferencia con los primeros días, y no soy el único. Algunos compañeros Erasmus me han confesado que ya se van soltando frente a los primeros días en los que se quedaban bloqueados.

Como el curso era a mediodía, tocaba almorzar a la cuatro de la tarde. Unos macarrones bolognesa algo accidentados pero buenos al gusto. Las ollas de la residencia son muy pequeñas en su mayoría, pero la única sartén es grande... en fin. Pese a la hora de comer, siempre hay tiempo para una pequeña siesta de una horita para reposar la comida y asentar mentalmente lo aprendido. 

Tras levantarme y estar un rato en casa me dispuse a salir en bici. Era algo tarde porque a las siete el sol ya cae y comienza a refrescar, pero tenía ganas de dar una vuelta por la ciudad sin ir a ninguna parte y siempre hay tiempo para coger un poco la bici. Sentir el aire frío y húmedo de Limburgo contra mi cara, la velocidad, el tráfico, la ciudad. Estuve casi hora y media pedaleando sin parar de un lado a otro recorriéndome casi 13km, por lo que he calculado en Google Maps. Pasé por la plaza Markt, el Mosae Forum, Maasboulevard, Stadspark y Monseigneur Park, entre otros sitios. Subí a dos de los cinco puentes de Maastricht, aunque no terminé de pasar a la otra orilla, que no piso desde que llegué. Otro día será, aunque cada vez que cojo esta bici echo de menos la mía de Lepe. Lo mismo le sucede a mi compañero griego Stratos. 

Por la noche, a las diez y algo, no tenía nada que hacer después de cenar e iba a echarme a ver si dormía, para levantarme así temprano. Sim embargo, en ese justo momento llegaron a la habitación unos compañeros para invitarnos a una pequeña fiesta que había al final del pasillo. Siempre hay tiempo para una pequeña fiestecita. Tras estar un rato allí se fue reduciendo el número de participantes, hasta que me dijeron un grupo que iban a salir al centro. Me lo pensé un poco porque eran ya la una y estaba en la hora límite para poder levantarme temprano. No obstante, no tenía nada que hacer esa mañana que no pudiera hacerlo unas horas más tarde, así que siempre hay tiempo para ir al centro a tomar algo. 

Hoy toca comprar material de estudios, la otra mitad de la compra y sacarme la dichosa tarjeta ESN. A ver si me dejan con una foto en b/n... o voy a conseguir la tarjetita el día que me vaya...

lunes, 19 de septiembre de 2011

Por fin, una bicicleta

¡Por fin tengo bicicleta! La podéis ver a la derecha, me ha costado 80€ con candado incluido. Es de segunda mano, obviamente, y eso que en España por ese precio podría haber conseguido una mountain bike de aluminio o con amortiguación, con más de 15 marchas... bueno, mejor paro o me deprimo. Va a ser mi compañera estos meses así que mejor no la desprecio mucho no vaya a ser que me deje tirado. Tiene un sillín muy mono del Casino y tres velocidades que en la práctica son dos. Eso sí, a ver si pillo aceite porque me da miedo usar los frenos no porque funcionen mal, sino porque chirrían que duelen los oídos.

Por fin he entregado en el despacho correspondiente los papeles de mi llegada a Maastricht, tras lo cual me acerqué a Jules & You, una especie de club de servicio integral a los universitarios, a preguntar por una bici. No obstante, no les quedaba ninguna, así que me mandaron a buscar tiendas de bici por la ciudad. Entré en una que encontré de casualidad y pregunté por una entre 60 y 70 euros... a lo que me respondieron que la más barata era de 120€. Decepcionado por saber que era lo que me esperaba  en todas las tiendas -ya estuve consultando precios por internet- salí de nuevo a la calle y entonces un chico me llamó y me ofreció una de las suyas por 80€, con el candado incluido. Le pedi probarla e iba bien, con las únicas pegas de lo que comenté más arriba. No obstante, la dirección y la cadena van bien, que es lo que me importa básicamente. Eso, y que las ruedas estuviesen bien alienadas. Cerré el trato y volví a casita montado en mi flamante de 500 cc corriendo a toda leche, de suerte que tuve que aminorar porque se me quedaban mirando. Acostumbrado a la mountain bike, conducir ésta se me hace como ir en una Harley Davidson y claro... una Harley sin velocidad no es nada.

Al mediodía fui de compras en dos veces. Es decir, la primera fui a investigar si me aceptaban VISA para pagar, pero antes de tener que hacerlo vi un cajero de un banco local, por lo que fui a probar suerte con las comisiones que había. No me informaron de ninguna de ellas y me dio el dinero directamente... así que a esperar, pero una vez en casa la retención que me aparece es sólo del dinero que saqué. Mejor así, quizás me lo carguen en unos días en todo caso. Después de eso fui a comprar -no pudo faltar cerveza y queso, ambos de Holanda- y ya a la tarde me dio por dar un paseo. ¿A dónde? A Bélgica. Está a medio kilómetro, así que sólo tenía que pedalear un poco. Aunque lo intenté por el norte, finalmente tuve que coger la Via Regia y llegar a la primera localidad, en el municipio de Landaken, provincia de Limburgo. Sí, he cambiado de país pero no de provincia, curioso. Le eché una foto al canal de Alberto, que bien podría ser un río si estuviera en España. De hecho, ya quisiera el Piedras.

 Estaba todo rodeado de árboles que alegraba la vista verlo, flanqueado por dos senderos para pasear andando o en bici. Quizás un día me anime... la bici va a hacer kilómetros, que se vaya preparando. Vi un cartel fronterizo pero al aparecer provincia de Limburgo me dio la impresión de estar aún en Holanda, cuando en realidad ya había pasado a Bélgica. No pasa nada, otro día subiré la prueba gráfica de mi estancia de 5 minutos en el extranjero -suena gracioso decir el extranjero para referirme a otro país cuando técnicamente ya lo estoy...-. En fin, que me dispuse a volver por la Via Regia por un caminin caminucho -sin bichos, pero con unos patos muy graciosos en un estanque- y me gustó tanto el paseo que todavía cuando llegué a la residencia quise dar otro paseito por este "pequeño parque" que tengo a las espaldas del edificio donde me alojo. Vivir aquí es una gozada para la vista con tanta vegetación en las avenidas, con tanto parque y además con esas hojas de otoño cayendo... 

Ved si le habré cogido gusto a la bici que me comentó mi compañera María que iba a ir a BrusselsePort -un centro comercial cercano- y me dispuse a acompañarla en bici -total, en casa tampoco estaba haciendo nada, así que a pasear-.

Mañana toca curso de inglés, a ver qué tal la primera clase. Y ahora mismo tengo una sopita de champiñones holandeses en la cazuela, sin querer mezclarse con el agua los jodíos. Se van a enterar de con quién están tratando...

domingo, 18 de septiembre de 2011

La primera holandesada


Inauguro oficialmente esta sección con lo primero que llama la atención de los holandeses: su nombre. Es ver la selección holandesa en la final y todos son Van Persia, Van Bommel, Van der Vaart, Van Nistelroy... pues bien, reuslta que queda confirmado el gusto de los holandeses por llamarse "Van". Se trata de una fórmula como nuestro "del" en los apellidos, pero no deja de ser corriente y llamativo a partes iguales. 

Como se ve en la foto, en Maastricht también hay concesionarios Peugeot. La diferencia es que mientras en España tenemos por ejemplo a Rafael Moreno, Juan García o Antonio Peral... aquí lo regenta Van der Crujs -la "j" en neerlandés se pronuncia en este caso como una "i" latina-.

Lavadora del demonio...

No bastaba con ser una lavadora que encima tenía que ser lo más jodida posible. ¿Teniendo mil programas distintos? Sí, pero además estando éstos en todos los idiomas nórdicos posibles para que no cupiera en el manual el inglés, francés o español. Al menos alemán... pero ni eso. Si quieres saber poner una lavadora en Holanda, por lo visto primero hay que empollar finés, danés, sueco, noruego o polaco.

Menos mal que el traductor de Google puede con todo, aunque a veces haya que hacer un esfuerzo para descrifrar lo que quiere decir.

sábado, 17 de septiembre de 2011

Día casero

A veces apetece quedarse en casa todo el rato, ya sea por el mal tiempo o por simples ganas. Mi caso hoy ha sido una mixturita de ambas. Las nubes con viento no invitaban a pasear y tampoco había muchas ganas de paseo tras la paliza de ayer.

Me levanté a media mañana dispuesto a salir a por una bici y la compra de provisiones para la guerra en Flandes comida para sobrevivir comer, pero me da que al final todo queda para la engorada agenda del lunes. Creo que he dejado tantas cosas para ese día que me va a dar un soponcio en el camino o me quedaré más que a gusto cuando termine. En cualquier caso, desayuné a lo holandés un poco que queso con pan, aunque el gruyere de aquí no me hace la simpatía que yo pensaba, así que habrá que probar con el gouda o el edam. Y los quesos no es lo único que he probado, las cervezas cercanas Lefe y Brand no están nada mal, cada una a su estilo.

Pese a lo dicho, no he pasado todo el día en casa. A la tarde sali a jugar un partidito de fútbol con mis compañeros internacionales -a ver, ninguno es de una selección nacional, pero somos estudiantes internacionales y bueno, si eso la selección europea- y mi equipo ganó el partido por 3-2 en el cual me marcaron el segundo siendo portero -nos pusieron 1-2- y pude marcar el tercero desde la banda disparando a la porteria solitaria, aunque tuve suerte pues el balón describió una parábola.
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