martes, 4 de octubre de 2011

A moverse... mientras comienza a llover

No ha caído un chaparrón, pero todo está húmedo. Ha estado lloviznando toda la bendita mañana, aunque fiel al dicho holandés "un poco de lluvia no mató nunca a nadie" me he aventurado a salir a hacer el "par" de recados que tenía pendiente para hoy. 

A saber, he ido a la biblioteca, donde tras esperar a que un buen estudiante escanease unas treinta carillas una a una, pude por fin escanear yo la mía, mi contrato de estudios modificado para la Universidad de Huelva. Esperando no más percances de ese tipo, fui a mi Facultad a dejar la versión europea del contrato de estudios modificado para que sea comprobado por la autoridad competente y me lo aprueben, espero. En cualquier caso, ya me avisarán por correo, espero que pronto. Finalmente, la vuelta a casa ha tenido tres paradas: la oficina central de la residencia, para llenar las ruedas de la bici; el centro comercial BrusselsePort, para comprar una tacita de café -de estampado vacuno-, un azucarero, un encendedor para el hornillo y un alargador para afeitarme con la máquina eléctrica -no hay enchufes en el cuarto de baño... de locos-, y finalmente fui al Jumbo a por orégano, pimienta y algo de mozzarella, si bien me permití el pequeño lujo de pillarme una especie de pizza-pan para antes de ir al curso. Nada pesado, o el cuerpo me pedirá siesta.

Y aquí estoy, esperando que llegue la hora del curso de inglés, mientras fuera llovizna y hace un día de perros que anuncia que se acabó lo bueno aquí y que a partir de ahora la lluvia no dará tregua hasta la primavera.

lunes, 3 de octubre de 2011

Una de cal y una de arena

Demos un pequeño repaso a la jornada ahora que tiene visos de acabar -no queda nada interesante por hacer hoy-. Me levanté tempranito, a las 9 de la mañana, algo sobresaltado por un sueño un tanto turbulento. Después de desayunar con todos los rigores señoriales -nada de lujos materiales, sino de parsimonia- me encaminé a coger mi maltrecho vehículo, sin cuya preparación al 100% no he podido salir en todo el fin de semana de la residencia. De hecho, lo que he echado de menos una bici... a poder ser la mía propia con sus suspensiones, sus buenas ruedas de montaña, su cuadro bien pintado y limpio, sus 18 velocidades, su cómodo sillín... en fin, mejor paro. La cuestión es que, más mal que bien, pude llegar hasta la oficina central de la residencia para pedir una llave inglesa. No tenían, pero a cambio de dejar mi tarjeta universitaria me dejaron la caja de herramientas. Dentro: llaves fijas mixtas, llaves allen y destornilladores. Pese a todo, no pude hacer nada... faltaban más numeros de los que había y eso que el 9 estaba repetido. Si no me equivoco, estaban 6, 7, 9, 14 y 17. Para colmo, creo que yo necesitaba el 8 y el 15. En fin, que tuve que devolverla anunciando mi derrota tras haber montado mi particular taller a las puertas de la oficina. Es más, ni siquiera pude apretar el sillín... 

Ante mi resignación a acercarme a comprar una llave inglesa en una tienda que encontrase, si estaba mejor de precio que intentar reparar la bicicleta en un taller, el chico que estaba en la oficina me indicó cómo llegar a una tienda de bicicletas donde "te ayudarán gratis". La palabra gratis resonó en mi cabeza como quien si te dicen que van a llover pasteles de crema -imposible, pero oye, ilusiona-. Me acerqué a laa tienda y tras agujerear mi sudadera de lo de punta que se me había puesto el vello al ver los precios de las bicicletas -no bajaban de 399€ y ya era mala...- me dispuse a preguntar con mil vueltas por una herramienta para arreglar mi bici o lo que fuera, diciendo que venía de la residencia, tal... bueno, el buen hombre me puso una brida al módico precio de 50 céntimos. Como aguantaba bien, tiré hacia la biblioteca a la búsqueda de mi USB. Pregunté en recepción, donde guardan aquellos que han sido extraviados... pero nada, así que la alegría de volver a tener bici por la jodienda de haber perdido el USB. Al menos sólo tenía dos documentos, los del contrato de estudios... 

Cuando llegué a mi barrio continué por la avenida y compré algunas cositas en el Jumbo para probar nuevas recetas. Al fin encontré los fideos -vermicelli o algo así- con los cuales mis sopas nocturnas serán algo más que agua con cuatro verduras. Dejé la compra en casa y fui al centro con mis compañeras Lilia y Marina hasta que las dejé en la puerta de la facultad tras hacer varios recados. Me da que tenía mono de bici... 

sábado, 1 de octubre de 2011

Experimentando

(Traducción al español debajo)

Un amico me ha detto que provi a scrivere in italiano in il mio blog per fare un testo nella questa lingua, e cosí poterla migliorare. La idea iniziale era scrivere un testo semplice che fosse corrigiuto per lui, ma non é una idea brutta farli qui. Per cominciare, penso que un piccolo testo di quattro oppure cinque linee é tropo bene, surtutto quando é la prima volta che scrivo in italiano dopo il mio corso di livello A1 e, come non puó essere d'altra maniera, di parlare via Facebook con i mei compagni Erasmus d'Italia. 

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Un amigo me ha dicho que pruebe a escribir en italiano en mi blog para hacer un texto en ese idioma, y así poderla mejorar. La idea inicial era escribir un texto simple que fuese corregido por él, pero no es mala idea hacerlo aquí. Para empezar, creo que un pequeño texto de cuatro o cinco líneas está bastante bien, sobre todo cuando es la primera vez que escribo en italiano desde mi curso de italiano de nivel A1 y, como no puede ser de otra manera, de hablar por Facebook con mis compañeros Erasmus de Italia.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Barato, barato

Me he aficionado al Jumbo, el supermercado más cercano y a la vez más barato entre los de por aquí. Al fin he encontrado salchichas a un precio decente, lo cual ha reconfortado lo más profundo de mi alma. Además, resulta que la última semana de cada mes hacen un 10% de descuento a los estudiantes presentando su tarjeta, así que obviamente ya se cuándo voy a concentrar la compra mensual. De hecho, he pillado sobrecitos de sopa para todo el mes, creo, y es que creo que me van a sentar de maravilla en cuanto caiga el fresco. 

Un poco de verdura en bolsas bien para la sopa, bien para una menestra siempre viene bien para combinar. Y para cerrar tenemos, cómo no, mi querida pasta. Calculo que el 80% de los días comeré pasta al menos una vez: con tomate, a la carbonara, con mozzarella, aglio e olio... de cualquiera de las maneras. 

De todos modos... he de decir que el título engaña. Lo que aquí es barato sería carísimo en España. Como muestra, un botón: la cerveza en cualquier pub no baja de los 2,50€ y lo mismo vale un billete de bus urbano de menos de 5 km. Ojo, con cerveza me refiero a la Heineken o a la que tenga cada local, nada de pedir exquisiteces. 

A veces los días vienen negros

Menudo viernes... si en la biblioteca ya sali negro al perder mi USB por despistarme 3 minutos, no me faltaba otra que se rompiera el guardabarros en en hierro que lo sujeta al cuadro y ahora haga un ruido infernal sobre la rueda. Para colmo, a ésta parece haberle aparecido un agujero por el que creo que está empezando a asomar la goma interior... al menos no vi al gato.
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